2 de mayo de 2017

COMENTARIO DE TEXTO: COLUMNA DE OPINIÓN. "BSS", DE LUZ SÁNCHEZ MELLADO.


PREGUNTAS QUE VAMOS A DESARROLLAR
1. Haz un comentario de texto del fragmento que se propone contestando a las preguntas siguientes:
1.a. Enuncia el tema.
1.b. Detalla las características lingüísticas y estilísticas del texto, e indica qué tipo de texto es.
2. Redacta un resumen del contenido.
3. Elabora un texto argumentativo a favor o en contra de que sea peligroso colgar fotos personales en las redes sociales.
4.a. Explica la expresión "nos comemos a ósculos". Busca otra que funcione como sinónima en este contexto.
4.b. Análisis sintáctico de la siguiente oración: "los adultos también necesitamos que nos besen, aunque sea con el beso de Judas".
5.a. La poesía posterior a 1939. Tendencias, autores y obras principales.
5.b. Comenta los aspectos más relevantes de "La verdad sobre el caso Savolta", situándola en su contexto histórico-literario.


1.A. ENUNCIA EL TEMA. (0,5 PUNTOS).

Crítica del (intencionalidad) uso desmedido de las expresiones de afecto (concreción del asunto) en los mensajes virtuales (o redes sociales) (apostilla aclaratoria).

1.B. DETALLA LAS CARACTERÍSTICAS LINGÜÍSTICAS Y ESTILÍSTICAS DEL TEXTO E INDICA QUÉ TIPO DE TEXTO ES (1,5 PUNTOS).

Luz Sánchez Mellado, columnista del periódico de tirada nacional “El País”, en este artículo de opinión aparecido el día 5/11/15, manifiesta una clara intencionalidad crítica con los adultos, que hipócritamente (fingidamente, sin sinceridad, aduladoramente) en sus relaciones sociales exageran de manera desproporcionada sus muestras de afecto. Pero también tiene una alta carga irónica, reforzando la intencionalidad crítica.

En efecto, tras exponernos esa falsa actitud enjuiciada concluye el artículo con “bss” (línea 28), una reiteración léxica del vocablo “beso”, que adquiere un valor esencial en el texto (es el título del mismo, finaliza con esta palabra abreviada, y a lo largo del mismo se ve mencionado bajo diversas formas) creando una redundancia intensiva, anafórica, que sirve para darle cohesión al texto, y generando una estructura circular:

  • Línea 2: ”nos damos más besos que nunca”, “nos comemos a ósculos”;
  • Línea 4: “sin besar”;
  • Línea 6: “habrá enviado y recibido besuqueos varios”;
  • Línea 7: “el beso es...”;
  • Líneas 9 y 10: “nos despedimos con besos”;
  • Líneas 10 y 11: “mandamos besitos...”
  • Línea 12: “le endosamos un besazo...”
  • Línea 14: “besadores y besados”.
  • Línea 15: “una cosa es besarse...”;
  • Línea 18: “nos besen, aunque sea con el beso de Judas...
  • Líneas 26 y 27: “en todos los besos, besitos y besazos...”

Esta ironía, es observable también por el empleo de un registro coloquial e informal, más propio del lenguaje oral, que involucra y empatiza al lector con lo que se está exponiendo, como podemos ver en expresiones del tipo:

  • Línea 2: “nos comemos a ósculos”;
  • Línea 3: “así, porque sí. Por puro amor al prójimo”;
  • Líneas 5 a 7: “a poco que se esté en el mundo, habrá enviado y recibido besuqueos varios de medio planeta”;
  • Línea 9: “un básico...”;
  • Línea 11: “a diestro y siniestro”; “donde nos meten...”;
  • Líneas 12 y 13: “endosamos un besazo...”, “al primero que nos ríe las gracias”;
  • Línea 13: “amor con amor se paga”;
  • Líneas 14 y 15:“nos hacemos los suecos”, “besarse de boquilla”;
  • Línea 16: “dicen de los adolescentes”;
  • Línea 18: “(besar) con el beso de Judas”;
  • Líneas 18 y 19: “favoritos”, “me gusta”, “emoticonos de corazoncitos”;
  • Línea 20: “se nos va pasando el arroz. Y la pasta”;
  • Línea 23: “partirse de risa”;
  • Línea 24: “menudo pavo”;
  • para pavazo el nuestro” (línea 25).
No obstante, emplea algunos tecnicismo o términos propios del tema que está tratando (las redes sociales), como son: twitter, whassapp, "favoritos", "me gusta", "bss".

Además, la carga de crítica e ironía se ve reforzada por las repeticiones valorativas de los diversos campos semánticos (derivativos) del vocablo “beso”, que dan coherencia léxica al texto (deixis isotópica semántico-léxica):

  • Verbos: “besar”, “besuquear” (coloquial);
  • Sustantivos: “beso”.
    • Diminutivo afectivo: “besito”.
    • Aumentativo afectivo: “besazo”.
  • Sustantivo: “besador” (neologismo).
  • Adjetivo sustantivado: “los besados”.
  • Sustantivo: “ósculo”(cultismo).

Todo este artículo de opinión, en cuanto a la intencionalidad comunicativa del emisor, se ha llevado a cabo a través del encuadre textual de un texto persuasivo, puesto que trata de convencer, de ahí que las funciones lingüísticas dominantes sean:

  • La expresiva o emotiva (acto ilocutivo), que tiene como finalidad manifestar de manera subjetiva la realidad, caracterizada como hemos veremos a continuación por el empleo de la deixis personal, vocabulario valorativo (connotativo), diminutivos y aumentativos, coloquialismo.
  • La apelativa, conativa o exhortativa (o acto perlocutivo), pues trata de influir, persuadir al receptor.

La adecuación, en cuanto al tipo de emisor presentado en este texto, la constatamos a través las diversas marcas de subjetividad. Y en este caso podemos afirmar que  hay un elevado grado de subjetividad del emisor, como podemos comprobar a través de la deixis personal en:

  1. El empleo que hace de las formas verbales, predominando la primera persona plural:
  • Línea 1: “cada vez nos amamos más...”;
  • Línea 2: “nos damos más besos...”, “nos comemos...”;
  • Línea 9 y 10: “nos despedimos...”, “mandamos...”;
  • Línea 12: “endosamos...”;
  • Línea 14: “nos cruzamos”;
  • Líneas 14 y 15: “nos hacemos”;
  • Línea 17: “necesitamos”;
  • Línea 18: “contamos”.
  1. La pronominalización en 1ª persona plural acompañando a los verbos:
  • Línea 1: “Nos amamos”;
  • Línea 2: “nos damos más besos”, “nos comemos”;
  • Líneas 9 y 10: “nos despedimos”;
  • Línea 11: “nos meten”;
  • Línea 12: “nos ríe”;
  • Líneas 14 y 15: “nos cruzamos”, “nos hacemos”;
  • Líneas 17 y 18: “nos aplaudan”, “nos quieran”, “nos besen”;
  • Línea 20: “se nos va pasando” (línea 20).
    1. Y el empleo del determinante posesivo de primera persona de un solo poseedor:
    2. Línea 22: “mi hija
    3. Línea 25: “mi condescendencia”.

Además, se ve reforzada esta subjetividad por la modalización valorativa:

  1. A través del léxico valorativo:
    1. Utilizando exageraciones (“besuqueos varios de medio planeta”, líneas 6 y 7).
    2. Usando términos peyorativos:
      • Línea 6: “besuqueos”;
      • Línea 7: “nuevo negro”;
      • Línea 22: “rebuznarle” (animalización), por “vocear, gritar”;
      • Línea 23: “bramido” (animalización), por “chillido”;
      • Línea 25: “pavazo”.
    3. A través de la selección despectiva en el empleo de morfemas derivativos, mencionados anteriormente, como “besito, besazo, corazoncitos...”.

Es a través de la primera persona “nosotros (yo inclusivo o integrador del emisor/escritor y tú del receptor/lector) como la autora establece un diálogo ficticio con el destinatario del artículo, buscando, así, la implicación y complicidad del lector, e involucrándolo en su punto de vista.

El emisor se muestra lingüísticamente en el texto como locutor a través, no sólo de ese “yo integrador”, sino además empleando el:

  • Yo, primera persona singular, identificador unívoco del emisor:
    • Línea 22: “escuché de pasada a mi hija...”;
    • Líneas 24 y 25: “pensé, instalada en la cima de mi condescendencia”;
    • Línea 27: “que había enviado y recibido yo esas semanas”;
    • Línea 27: “ahí lo dejo”.
  • La proforma del pronombre indefinido “uno”, como mecanismo de referencia y despersonalización del yo hablante:
    • Línea 4: “puede pasarse uno semanas...”;
    • línea 6: (uno) “habrá enviado y recibido besuqueos...”.

El destinatario es cualquier usuario de las redes sociales (a través de “correos de empresa” (línea 10), “grupos de WhatsApp” (línea 11), “Twitter” (línea 13), en especial de edad adulta (“los adultos también necesitamos...”, línea 17; “se nos va pasando el arroz. Y la pasta. Y la vida”, líneas 20-21; “para pavazo el nuestro”, línea 25).

La autora, pues, adopta un punto de vista personal, parcial y de defensa de los jóvenes en el uso de las redes sociales, donde considera que hay más sinceridad (“más alma, más corazón y más vida que en todos los besos, besitos y besazos que había enviado y recibido yo esas semanas”, líneas 26 y 27), que en el que hacen los adultos.

Para ello ha combinado la exposición, visible en el empleo del presente de indicativo en las formas verbales, como tiempo dominante (“nos amamos..., nos damos..., nos comemos..., puede...; es..., nos depedimos..., mandamos..., nos meten..., endosamos..., nos ríe..., nos cruzamos..., nos hacemos..., dicen..., necesitamos..., contamos..., se nos va..., dejo...”) y en el empleo de enunciados asertivos (“el beso es el nuevo negro de las relaciones personales”, “los adultos también necesitamos que nos aplaudan”), y la argumentación, visible en la connotación predominante en el plano léxico-semántico, y en el plano textual la presencia de conectores que expresan contraste u oposición (“nos despedimos..., mandamos..., endosamos...” besos “al primero que nos ríe las gracias” è peroluego, nos cruzamos en el ascensor... y nos hacemos los suecos”.; “dicen de los adolescentes, pero los adultos...”), además de a través de su estructura: presentanción (en este caso diferida) del tema, desarrollo argumentativo aportando elementos para defender la tesis, y conclusión.

Ciertamente, el texto progresa desde la afirmación de que “cada vez nos amamos más los unos a los otro. Por lo menos, nos damos más besos que nunca” aunque sea más con los desconocidos que con los “más íntimos”  hasta la descripción de nuestra forma de saludar y despedirse en las redes sociales, valiéndose en todo caso de la ejemplificación. De esta manera, la autora en el primer y segundo párrafo del texto expone detalladamente la conducta extraña o inexplicable de mostrar amor a desconocidos cuando no lo hacemos con los que deberían ser los destinatarios lógicos de ese cariño. Pone en evidencia la rareza de este comportamiento, que la autora critica, a través de varias expresiones: “Nos comemos a ósculos. Sobre todo entre desconocidos”. Un amor que además es “virtual, a distancia, sin conocimiento”, y que no mostramos a nadie cuando estamos “cara a cara”. La conclusión y la parte más valorativa del texto ocupa el último párrafo, donde la autora, a través del ejemplo de su hija adolescente, acusa a los adultos de ser hipócritas y superficiales en sus relaciones cotidianas con sus semejantes y fingir afectos que no siente. No obstante, la conclusión la deja abierta con la expresión: “Ahí lo dejo” (para que cada cual lo valore como crea conveniente).

Si observamos detenidamente, el primer párrafo es ágil, dada la práctica ausencia de conectores y el empleo de frases asertivas breves, simples, manteniendo la cohesión a través del término "besos" y sus derivados ya mencionados. El segundo párrafo emplea "luego", para dar continuidad al asunto y enlazar con lo dicho en el párrafo anterior, siendo éste de frases más complejas y alargadas, con subordinadas explicativas, adversativas, causales y concesivas (propias del estilo argumentativo, que se hace más evidente con el conector "por eso"). El párrafo tercero y último, al contar una anécdota personal, en un yo claramente subjetivo, complica la sintaxis y el léxico, apareciendo términos retóricos.


El tipo de argumentación empleado en este texto es el del argumento inductivo, mediante el cual se proponen premisas probables (no necesarias), fruto de observaciones o experiencias, llegando a una conclusión que no puede generalizar propiedades. De ahí esa terminación abrupta "ahí lo dejo".

2. REDACTA UN RESUMEN DEL CONTENIDO (1 PUNTO).

El uso del vocablo “besos” en los medios sociales, como forma cortés de despedida, así como su práctica habitual en las relaciones personales, origina el fundamento para criticar esta muestra afectiva y cariñosa que los individuos vienen empleando. En efecto, si atendemos al tipo de usuario, observamos que el empleo del acto de “besar” tiene un grado mayor de hipocresía y estandarización por parte de los adultos, frente a la sinceridad mostrada por los jóvenes; y si nos fijamos en el tipo de afecto y cercanía que se tiene con las personas, paradójicamente se da una relación inversamente proporcional: cuanto más cercana y más familiar sea la persona menos besos se le dan, y, en cambio, cuanto más desconocido y lejano más besos se le procuran.

3. ELABORA UN TEXTO ARGUMENTATIVO A FAVOR O EN CONTRA DE QUE SEA PELIGROSO COLGAR FOTOS PERSONALES EN LAS REDES SOCIALES (1,5 PUNTOS).

LIBRE.

Elementos posibles para su desarrollo.

Los expertos alertan del peligro de colgar fotos en las redes sociales debido a la exposición de la vida privada que eso supone, ya que una vez que esas fotos están colgadas y pertenecen a una red se deja de tener un control sobre ellas.

Esto sucede tanto por parte de los padres (publicando desde la primera ecografía, vacaciones familiares, cumpleaños..., hasta las fotos de comunión, graduación, etc., en lo que se viene llamando un proceso de "narcisismo autista", y que es conocido como 'oversharing':los padres deciden compartir cada minuto de la vida de sus hijos en las redes sociales, convirtiéndose en los primeros agentes de riesgo), como por parte de los propios niños, inconscientes y menores de edad.

Y es que algunas de las razones de peso para que se deba prestar esta especial atención es la posibilidad de que se dé "morphing" con sus fotos (algunas personas copian fotos sacadas de internet y realizan un montaje fotográfico con una fotografía pornográfica, por ejemplo), o que la reputación e imagen personal quede claramente lastrada de cara al futuro (el registro digital queda almacenado para toda la vida, de manera que lo que resultó divertido hoy puede no serlo mañana, por ejemplo).

De ahí la necesidad que se observa de alertar a los padres de niños pequeños de la sobreexposición a la que a veces someten ellos mismos a sus hijos sin que estos puedan decidir, por un lado, y de orientar a los niños y adolescentes para saber conocer cuáles serían las buenas prácticas en este tipo de comportamiento tan extendido, que, además, suele generar dependencia por su uso desmedido, por otro.

Atendiendo a la falta de normativa que hay sobre esto, este aspecto de la vida virtual debería ser objeto de regularización por parte del gobierno, así como de medidas de concienciación en colegios e institutos para alertar de las consecuencias del mal uso de las redes sociales y la publicación de fotos en ellas. Es decir, es necesario 'educar a los niños y adolescentes en la era digital', para prevenir el "cyberbullying" o acoso a través de internet, la incitación al odio, la suplantación de personalidad, etc.

Pero, por otra parte, las redes sociales también sirven al adolescente para socializarse; para encontrar un medio donde alcanzar popularidad, seguridad y confianza; para compartir intereses comunes, encontrar a viejos amigos, compartir con quienes queremos momentos especiales; para mantenernos informados en tiempo real respecto a algún asunto; para tener una mejor educación a través de las TIC, compartiendo recursos (apuntes, infografías...), creando aulas virtuales, facilitando la interacción de los alumnos, generando actividades y ejercicios, etc.; y, además, son un canal de entretenimiento esencial...

A pesar de todo lo indicado, desde mi punto de vista, bien gestionadas son las mejores armas de comunicación que ha creado el hombre.

4.A.EXPLICA LA EXPRESIÓN “NOS COMEMOS A ÓSCULOS”. BUSCA OTRA QUE FUNCIONE COMO SINÓNIMA EN ESTE CONTEXTO (1 PUNTO)

Besar repetidamente a alguien por varias partes del cuerpo se dice “comer a besos”, expresión perifrástica e hiperbólica de “besar”.

Es una locución verbal  informal que normalmente refleja la alegría de volver a ver a alguien amado, el amor por un bebé (“a este niño me lo voy a comer a besos”, porque “está para comérselo”) o emociones similares. Se trata, pues, de besos cortos, abundantes y, habitualmente, no eróticos.

Estas relaciones con la comida tienen un componente antropológico. Recordemos que los primates desarrollaron el beso como vía de alimentación, al premasticar la madre los alimentos y depositarle a la cría su contenido mediante un beso: comer a través de besos”.

No obstante, del carácter sensual/sexual de esta expresión da razón el libro sagrado de la India titulado “Kamasutra” tiene un apartado específico sobre 8 tipos de maneras de morder, como elemento necesario en toda relación amorosa, que genera la “odaxelagnia” o excitación al morder o ser mordido.

Definimos sinonimia a la relación semántica de identidad o semejanza de significados entre determinadas expresiones o palabras.

Esta forma tiene su sinónimo vulgar en “besuquear”, . Adquiere un componente más erótico y excesivamente coloquial, con la gradación de menos intenso en la expresión darse un pico, y de mayor intensidad en expresiones del tipo “comerse la boca”, “morrearse, “magrearse” o “darse el filete”, que como vemos tienden a estar relacionados con términos culinarios.

La concreta expresión “nos comemos a ósculos ha permutado por sinonimia el término “besos” por  el cultismo “ósculos”, y ha pronominalizado el verbo, con el sentido de “darse mutuamente  muchos besos”, los cuales, como indica la autora del texto, pueden llegar a ser “besos de Judas” (falsos), “besos de la paz” (llenos de buenas intenciones), “besos corteses de presentación o despedida”, “besos familiares”, o “besos amorosos de pareja”.

[Cfr. lo referido con esta canción de El Villano, titulada "Un beso", que puedes escuchar AQUÍ]

4.B.ANÁLISIS SINTÁCTICO DE LA SIGUIENTE ORACIÓN: LOS ADULTOS TAMBIÉN NECESITAMOS QUE NOS BESEN, AUNQUE SEA CON EL BESO DE JUDAS (1,5 PUNTOS).

5.A.LA POESÍA POSTERIOR A 1939. TENDENCIAS, AUTORES Y OBRAS PRINCIPALES (2 PUNTOS).

Durante la guerra (1936-1939).

La poesía es utilizada como arma de propaganda y de combate durante la Guerra Civil por parte de ambos bandos contendientes, siendo de escasa calidad (salvo excepciones, como Miguel Hernández: "Viento del pueblo", 1937).

Poetas en el exilio, fieles a la República.
Una de las consecuencias de la guerra civil fue la desaparición de gran parte de la intelectualidad española, que estaba masivamente alineada con la República. Es el caso de:
Juan Ramón Jiménez ("En el otro costado", 1936-1942, y "Dios deseado y deseante", 1948-1949),
León Felipe ("Español del éxodo y del llanto", 1939, y "Ganarás la luz", de 1943),
Pedro Garfias ("Poesías de la guerra española", 1941, y "De soledad y otros pesares", 1948),
Juan Gil-Albert ("Las ilusiones", 1943)
y muchos poetas de la Generación del 27 como:
Pedro Salinas ("El contemplado", 1946),
Jorge Guillén ("Cántico", eds. 1945-1950; "Clamor", 1957),
Luis Cernuda ("La realidad y el deseo", eds. 1940, 1958 y 1964; "Las nubes", 1943),
Rafael Alberti ("Entre el clavel y la espada", 1941; "Pleamar", 1944, "Retornos de lo vivo lejano", 1952),
Emilio Prados ("Memoria del olvido", 1940; "Jardín cerrado", 1946),
Manuel Altolaguirre ("Poemas de las islas invitadas", 1944, "Fin de un amor", 1949)...

Estos escritores desarrollarán como tema el de España evocando la guerra, sus ideales, su derrota… Con el paso de los años lo que domina es la nostalgia de la patria perdida, la evocación de las tierras lejanas, el anhelo de volver…, junto a temas como el amor, el tiempo y la muerte, la angustia existencial y los sentimientos religiosos.

Poesía de posguerra.  “Generación del 36”.

A la vista de lo dicho, observamos que la guerra civil española supone una ruptura en el desarrollo de la sociedad española y también en el panorama literario, sobre todo porque partió y truncó la evolución natural de la Generación del 27, cuya producción estaba en plena eclosión. Hemos visto que unos miembros se exiliaron, pero otros no pudieron hacerlo porque fueron asesinados (Lorca) o decidieron permanecer en España (Gerardo Diego, Vicente Aleixandre, Dámaso Alonso). Éstos últimos se orientan por diversos caminos, junto a las generaciones anteriores y las que irán surgiendo.

Dámaso Alonso señaló dos tendencias en los poetas que escriben en los años 40: una poesía arraigada y una poesía desarraigada.

Poesía arraigada..

Vinculada esta corriente a los vencedores, agrupa a sus poetas en torno a las revistas Escorial, fundada en 1940 y Garcilaso, fundada en 1943 (de ahí que a los que escribieron aquí se les llamara también los “garcilasistas”).
Éstos han salido de la contienda con un afán optimista, conformista con el mundo que les rodea, buscando la claridad, la perfección, el orden, rememorando el imperialismo nacional de pasadas épocas, la cruzada cristianizadora .
Estilísticamente se caracterizan por el clasicismo de las estrofas y de la métrica (buscarán los modelos en el Renacimiento, en Garcilaso fundamentalmente, pero también en fray Luis, Lope de Vega y Quevedo), encierran una visión del mundo coherente, ordenada y serena, optimista, obviando la situación real de su entorno: de ahí su idea de "arte por el arte".
Uno de los temas dominantes es su firme sentimiento religioso, junto con temas tradicionales (el amor, el paisaje, las cosas bellas...).

Destacan los siguientes poetas:

Luis Rosales: "La casa encendida", 1949.
Leopoldo Panero: "La estancia vacía", 1945 y "Escrito a cada instante", 1949.
Luis Felipe Vivanco: "Tiempo de dolor", 1940, y "Continuación de la vida", 1949.
Dionisio Ridruejo: "Poesía en armas", 1940.
Rafael Morales: "Poemas del toro", 1943, y "El corazón y la tierra", 1946.
José García Nieto: "Víspera hacia ti", 1940, y "Tú y yo sobre la tierra", 1944.

Poesía desarraigada (existencial).

Reacciónan contra los garcilasistas, a través de sus publicaciones en la revista “Espadaña”, fundada en 1944, en León, por Victoriano Crémer y Eugenio de Nora.
Se caracterizan por una rehumanización de la poesía, con preferencia por temas existenciales que reflejan la angustia de la guerra.
Es una poesía comprometida
, pues, de religiosidad desesperanzada, llena de dudas y reproches a Dios por el dolor de la guerra.
Tiene preferencia por el verso libre, de ritmo truncado y encabalgamientos abruptos; lenguaje bronco (los llamaron "tremendistas") directo y condensado; predominio del fondo sobre la forma; empleo de metáforas e imágenes surrealistas.
Tanto  Hijos de la ira (1944), de Dámaso Alonso, como "Sombra del paraíso" (1944), de V. Aleixandre, marcarán el hito evolutivo de esta corriente.
Dentro de este tipo de poesía "desarraigada" entraría toda la producción de Miguel Hernández, posterior a la guerra civil, recogida en "Cancionero y Romancero de ausencias", 1938-1941.
De entre sus autores destacamos:
  • Blas de Otero: "Ángel fieramente humano" (1950).
  • José Hierro: "Quinta del 42" (1952).
  • Eugenio de Nora: "Pueblo cautivo" (1945-1946).
  • Victoriano Crémer: "Caminos de mi sangre", 1947, y "Las horas perdidas", 1949.
  • Vicente Gaos: "Arcángel de mi noche" (1944).
  • Ángela Figuera Aymeric: "Mujer de barro" (1948), "Soria pura" (1949).
  • Carlos Bousoño: "Subida al Amor" (1945) y "Primavera de la muerte" (1946).
Pero además surgieron otros dos movimientos en este período:

Postismo.

Con Carlos Edmundo de Ory ("Versos de pronto", 1945) y Eduardo Chicharro ("Romance de la pájara pintada", 1944), como figuras más destacadas, además de Francisco Nieva, Ángel Crespo, Gloria Fuertes y Fernando Arrabal, entre otros.
Se trata de una tendencia que enlaza y continúa los vanguardismos de la década de los 20 (post-surrealismo), surgido a partir de la revista "Postismo" (1945).
Reivindica la libertad expresiva, la imaginación y la idea de que la literatura debe ser diversión y juego. Rechaza la angustia existencial como tema poético, pues busca una poesía de la imaginación e irrealidad.

Grupo Cántico.

Es el formado por un grupo de poetas cordobeses que se aglutinan en torno a la revista "Cántico", como fueron Pablo García Baena a la cabeza -"Rumor oculto", 1946, y Ricardo Molina -"Corimbo", 1949-, Juan Bernier, Vicente Núñez, Mario López....
Harán una poesía que cultiva el tema religioso, desde una perspectiva intimista, y el romántico, siendo continuadora de la de la Generación del 27 ("Cántico" ya hace referencia a Jorge Guillén, el empleo de técnicas del surrealismo será una clara influencia de Aleixandre, aunque el gran modelo será Luis Cernuda) y teniendo como referencia lejana el barroquismo de Góngora.

La poesía social (años 50).

Parte de la poesía desarraigada. La poesía debe “tomar partido” ante los problemas del mundo que le rodea. El poeta se hace “solidario” de los demás hombres; antepone a las metas estéticas los objetivos más inmediatos para transformar el mundo.
El tema principal es el “tema de España” y, junto a él, la injusticia social, la alienación, el mundo del trabajo, el anhelo de libertad y de un mundo mejor...
Sus características estilísticas se fundamentan en un

lenguaje claro, prosaico muchas veces, y en el empleo sistemático del tono coloquial para llegar mejor al pueblo, narrativo. Para ellos la poesía es comunicación, es un instrumento, una herramienta más con la que transformar, concienciar a la sociedad ("la poesía como comunicación", que señaló Aleixandre"). Por ello reivindican una poesía para "la inmensa mayoría" (frente a la vieja expresión de Juan Ramón Jiménez de "a la inmensa minoría").
Tendrán como referente reivindicativo a Antonio Machado.

Los autores más destacados son:

  • Blas de Otero: "Ángel fieramente humano", 1950; "Redoble de conciencia", 1951, y Pido la paz y la palabra, 1955
  • Gabriel Celaya: "Lo demás es silencio", 1952 y Cantos iberos, 1955.
  • José Hierro: "Pueblo cautivo", 1946; "Tierra sin nosotros", 1947; "Quinta del 42", 1952, y "Cuanto sé de mí", 1958.

De la poesía social a una nueva poética (los años 60).

Muestran una honda preocupación por el hombre que, en parte, enlaza con el “humanismo existencial”, pero huyen de todo tratamiento patético. Por ello dan frecuentes muestras de inconformismo frente al mundo en que viven (sin desgarrado, sino con ironía, humor y distanciamiento), aunque cierto escepticismo les aleja de la poesía social.
Consolidación de una poesía de la experiencia personal (considerarán la poesía "como experiencia o conocimiento"), cuya temática se caracteriza por un retorno a lo íntimo: el fluir del tiempo, la evocación nostálgica de la infancia, el recuerdo, lo familiar, el amor y el erotismo, la amistad, el marco cotidiano...
Renace el interés por los valores estéticos y por las posibilidades del lenguaje, alejándose del prosaísmo anterior, del tono áspero de la poesía desarraigada y del esteticismo formalista de los garcilasistas.
Podemos observar una clara influencia de Vicente Aleixandre y Cernuda, y de poetas extranjeros como T. S. Eliot, Ezra Pound y Cavafis.
En 1959 muchos de los miembros de este grupo (al que se le denomina Generación del 50 o del medio siglo) participaron en el homenaje a Antonio Machado celebrado en Collioure: Gil de Biedma, José Agustín Goytisolo, Ángel González, Carlos Barral, Caballero Bonald y José Ángel Valente entre otros. También participaban en conversaciones poéticas que tenían lugar en el hotel Formentor.
Destacamos a los siguientes:

Ángel González: "Áspero mundo", 1956, "Grado Elemental", premio A. Machado de 1962, y "Tratado de urbanismo", 1967.
Jaime Gil de Biedma: "Compañeros de viaje", 1959 y "Poemas póstumos", 1968.
José Agustín Goytisolo: "Palabras para Julia", 1979.
Carlos Barral: "Diecinueve figuras de mi historia civil", 1961 y "Usuras", 1965.
José Ángel Valente: "A modo de esperanza", premio Adonais de 1954, y "Poemas a Lázaro", premio de la Crítica de 1961.
Claudio Rodríguez: "Don de la ebriedad", premio Adonais de 1953 y "Conjuros", 1958.
Francisco Brines: "Las brasas", premio Adonais de 1959, y "Palabras a la oscuridad", premio de la Crítica de 1966.
José María Valverde: "Versos del domingo", 1954, y "La conquista de este mundo", 1960.

Los “novísimos” y la poesía experimental (años 70).

En 1970 J. M. Casatellet publicó “Nueve novísimos poetas españoles”, con los siguiente autores:
Manuel Vázquez Montalbán: "Una educación sentimental", 1967; "A la sombra de las muchachas sin flor", 1973.
Antonio Martínez Sarrión: "Una tromba mortal para los balleneros" (1975).
José María Álvarez: "Libro de las nuevas herramientas", 1964, y "Museo de cera", 1974.
Félix de Azúa: "El velo en el rostro de Agamenón", 1970, y "Lengua de cal", 1972.
Pere Gimferrer: "Arde el mar", Premio Nacional de Poesía de 1966.
Vicente Molina Foix: "Los espías del realista", 1970.
Leopoldo Mª Panero: "Por el camino de Swan", 1968, y "Así se fundó Carnaby Street", 1970.
Guillermo Carnero: "Modo y canciones del amor ficticio", 1969, y "El sueño de Escipión", 1971.
Ana María Moix: "Baladas del dulce Jim", 1969, y "No time for flowers y otras historias", 1971.
Los rasgos comunes a este grupo de escritores, también llamados los "venecianos" dentro de la "Generación del Mayo del 68", son: Exhibicionismo cultural (mitología, arte, música clásica, literatura culta), el esteticismo (cine, cómic...) y la intertextualidad; una nueva vanguardia, vuelven la espalda al prosaísmo y a las formas tradicionales, se reencuentran de nuevo con el Surrealismo.
Sus modelos literarios serán:

  • Poetas hispanoamericanos, como Octavio Paz, Jorge Luis Borges, Lezama Lima.
  • Poetas españoles de posguerra que habían iniciado un camino de renovación del lenguaje poético: Grupo Cántico, Postismo, Generación del 50.
  • Poetas extranjeros, como Kavafis, T.S. Elliot, Ezra Pound, Saint-John Perse, Yeats, Rimbaud, y los surrealistas franceses.

Los postnovísimos” (años 80 en adelante).

Dispersión de tendencias:

  • Poesía experimental que continúa las iniciativas vanguardistas de años anteriores, con Blanca Andreu y su neosurrealismo.
  • Decadentismo y Culturalismo: poesía refinada, muy culta y exclusiva. Su mejor representante será Luis Antonio de Villena ("Huir del invierno", premio de la Crítica de 1981, y "La muerte únicamente", 1984). Además, Antonio Colinas, Antonio Carvajal...
  • Poesía pura, de carácter intelectual, densa, de concentración expresiva y minimalista, que tiene como representante a Andrés Sanchez Robayna ("Tinta", 1981, y "La roca", 1984) y Jaime Siles.
  • Erotismo, donde destaca Ana Rosetti ("Dióscuros", 1982 y "Devocionario", premio internacional de poesía Juan Carlos I de 1985).
  • Poesía de la experiencia, caracterizada por lo biográfico, lo individual, por temas y espacios urbanos, cotidianidad, realismo, lenguaje coloquial, una visión desencantada de la vida, elogio del fracaso, interés por el desengaño y el paso del tiempo, etc. Mezcla de metros tradicionales y libres. A este tipo de poesía pertenecerían Luis García Montero ("El jardín extranjero", 1983, y "Habitaciones separadas", 1994); Luis Alberto de Cuenca ("El hacha y la rosa", 1993, y "Animales domésticos", 1995); Felipe Benítez Reyes, César Antonio Molina; Javier Egea...
  • Poesía del silencio, de carácter conceptual, densa, de textos breves, reflexivos, metafísicos, destacando Juan Barja, Miguel Casado, Olvido García Valdés, Amalia Iglesias, Amoaro Amorós, Álvaro Valverde...


5.B. COMENTA LOS ASPECTOS MÁS RELEVANTES DE LA VERDAD SOBRE EL CASO SAVOLTA SITUÁNDOLA EN SU CONTEXTO HISTÓRICO-LITERARIO (1 PUNTO).

CONTEXTO LITERARIO: LA NOVELA EN LOS AÑOS 70.

En los años 70 se produce, sobre todo a partir de 1975, la desaparición de la censura (lo que supuso la publicación de novelas españolas prohibidas en nuestro país y editadas en el extranjero, expurgadas o inéditas), la recuperación de la obra de los escritores exiliados y un mayor conocimiento de la narrativa de otros países.

Ello provoca un cansancio ante los excesos de la experimentación de la década de los 60, y la vuelta a la narración tradicional, al estilo de los autores realistas del XIX o de los escritores de la Generación del 98 (se habla de “realismo renovado”), y al argumento, desde una óptica irónica y distante.

Surge así la “Generación de novelistas del 75” (otros la llaman del Mayo del 68), con:

  • Eduardo Mendoza,
  • Manuel Vázquez Montalbán, con la Serie de Pepe Carvalho, iniciada en 1972.
  • Félix de Azúa: Las lecciones de Jena”, 1972; “Las lecciones suspendidas”, 1978.
  • Juan José Millás: Cerbero son las sombras”, 1975 (Premio Sésamo); “Visión del ahogado”, 1977.
  • Vicente Molina Foix: Museo provincial de los horrores”, 1970; “Busto”, 1973.
  • Soledad Puértolas: “El bandido doblemente armado”, 1979 (Premio Sésamo).
Se caracteriza este período, por un lado, por la pluralidad de tendencias, y por otro, porque:
Vuelven al mundo de lo personal, pero no hay un análisis complejo del mundo ni tampoco hay personajes de envergadura; el narrador suele ser el protagonista.
No se pone en cuestión la realidad social, sólo se pretende hacer una ambientación realista para enmarcar la narración, sin enjuiciarla ni criticarla. De ahí que se hable de "novela postmoderna", que renuncia a cualquier interpretación del mundo, y a que los problemas de los protagonistas transciendan su personalidad.
Son novelas que se caracterizan por el intimismo, por cierto neoexistencialismo y cierto neorromanticismo.
Se produce una influencia de los medios de comunicación, que impulsan el gusto por géneros como la novela-reportaje, siguiendo el esquema del periodismo de investigación, y la cultura de masas.
Existe una atención a lo formal: son obras bien escritas, pero no profundizan en las posibilidades creativas del lenguaje.
Se recupera la trama argumental, abandono el juego experimental y literario.
Los espacios oscilan entre lo conocido (la ciudad de provincias, el barrio) y lo cosmopolita y exótico.
Comienzan a resurgir subgéneros como: novelas policíacas, novela negra, de intriga, de ciencia-ficción, de aventuras, rosa, de espionaje, histórica...
Ahora la publicación tiene la finalidad de vender una gran cantidad de obras: la literatura como consumo de masas. El término inglés best seller se asienta entre nuestros autores como sinónimo de calidad y triunfo.

En este período, además de los autores propios de su generación, ya citados, están escribiendo y conviviendo con ellos:

  • escritores consagrados de la posguerra, como:
    • J. Cela: Oficio de tinieblas 5”, 1973.
    • Delibes: “El disputado voto del señor Cayo”, 1978.
    • Torrente Ballester: “La saga/fuga de J.B.”, 1972; “La isla de los jacintos cortados”, 1980 (Premio Nacional de Literatura).
  • autores de la “Generación del 50”, como:
    • Juan BenetUna meditación”, 1970, que consiste en un largo monólogo; “Una tumba”, 1971; “La otra casa de Mazón”, 1973; “En el Estado”, 1977.
    • Juan Marsé: La oscura historia de la prima Montse”, 1970; consagrándose con “Si te dicen que caí”, 1973; “La muchacha de las bragas de oro”, 1978.
    • Francisco Umbral: “Memorias de un niño de derechas”, 1972; “Carta abierta a una niña progre”, 1973; “Diario de un snob”, 1974; “Mortal y rosa”, 1975; “Las ninfas”, 1975...
    • Juan Goytisolo: Juan sin tiera”, 1975.
    • Carmen Martín Gayte:Fragmentos de interior”, 1976; “El cuarto de atrás”, 1978.
    • Ana María Matute:El río”, 1975;
    • Juan García Hortelano:El gran momento de Mary Tribune”, 1972; “Los vaqueros en el pozo”, 1979.
    • Jesús Fernández Santos: “Libro de la memoria de las cosas”, 1971 (Premio Nadal); “La que no tiene nombre”, 1977 (Premio Fastenrath de la Real Academia Española de la Lengua); “Extramuros”, 1978 (Premio Nacional de Literatura)
  • nuevos escritores que van apareciendo después del franquismo:
    • Manuel Vicent: El anarquista coronado de adelfas”, 1979.
    • Javier Marías: “El monarca del tiempo, 1978.
    • Rosa Montero: “Crónica del Desamor”, 1979.
Una de las obras más importantes de esta década es “La verdad sobre el caso Savolta” (1975) de Eduardo Mendoza.

La obra tuvo como título original “Los soldados de Cataluña”, pero no fue aceptado por la censura de la dictadura franquista. También se plantearon otros títulos como “El superviviente”, en homenaje al poema de Auden, pero al final decidió titularla “La verdad sobre el caso Savolta”.

Unos meses después de la muerte de Franco, la obra se convirtió en la precursora del cambio de la sociedad española, cambio que en la literatura ya había empezado desde hacía algún tiempo. Así, La verdad sobre el caso Savolta se considera la primera novela de la Transición.

Su aparición se hizo coincidir con la celebración de la festividad de Sant Jordi (el día del libro) y tuyo un gran éxito. Se empezó a gestar en La Haya, con la familia que dio origen a la fábrica Savolta. El asesinato del industrial Savolta, que da título a la novela, mantiene un paralelismo con el ocurrido al profesor, industrial y traficante de armas José Alberto Barret. La noticia tuvo eco en los principales periódicos de la época. La novela también parte de otros artículos periodísticos reales sobre la represión, fichas policiales, cartas de funcionarios… También hay alusiones al ideario anarquista y a las organizaciones sindicales.

Como características esenciales de esta obra desacamos:

§ que combina distintos géneros novelescos como la novela realista, folletinesca, negra, histórica o romántica;
§ que desarrolla la técnica del multiperspectivismo, técnica muy cinematográfica, que dará pie a diversidad de voces narrativas, empleando diversas técnicas narrativas contemporáneas:
flashback, o retrospección, que provoca la “novela puzzle”, en un caos temporal,
fragmentación de la historia,
• técnica suspensiva,
• montaje caleidoscópico,
• contrapunto
,
• presentaciones abruptas,
secuencias sin punto y aparte,
secuencias dialogadas,
• empleo del pastiche.
todo ello provocado por que se presentan testimonios del protagonista y otros testigos, además de cartas, artículos periodísticos, documentos judiciales y policiales;
§ que hay una gran pluralidad de personajes y estilos;
§ que destaca el empleo de la técnica impresionista barojiana (narración ágil, pinceladas rápidas en las descripciones, ambientes en claro contraste) y de la esperpéntica valleinclanesca (deformación de la realidad, reducción al absurdo, intencionalidad crítica y sarcástica, animalización);
§ el uso de la parodia, visible en la recreación de los géneros policial, novela rosa o sentimental, novela social de finales del XIX, la literatura melodramática de folletín, etc.; y en los registros idiomáticos o en la nomenclatura de los personajes;
§ y la gran variedad de registros literarios (lenguaje narrativo, descriptivo, detectivesco, sentimental de novela rosa, místico, epistolar), de registros lingüísticos (formal, coloquial, cursi, vulgar, incorrecto), de tipología textual (humanístico-histórico, político, jurídico-administrativo, periodístico).

CONTEXTO HISTÓRICO-SOCIAL DE LA TRAMA DE LA OBRA.

La obra  se corresponde con el relato del testimonio del protagonista, Javier Miranda, en un juicio que se celebrará en Nueva York, diez años después de los hechos, ocurridos en la Barcelona de entre 1917 y 1919 y refleja la situación social, económica y política de la época, de la que da múltiples referencias, un momento de gran inseguridad y de constantes protestas obreras. Por tanto estamos hablando de una novela urbana.

La burguesía, que gracias a la rentable neutralidad de la Primera Guerra Mundial había conseguido una gran riqueza, al finalizar ésta, ve como su economía va entrando poco a poco en una gran crisis. Esto dará como resultado huelgas, despidos, pobreza e incluso, en ciertas ocasiones, se recurre a la violencia y al asesinato (el llamado "pistolerismo" de la época). El movimiento obrero catalán por su parte comienza a enfrentarse a sus patronos, provocando una lucha de clases incentivada por los anarquistas. En 1917 se declaró la huelga general revolucionaria, reprimida con extrema dureza por parte del ejército y la policía, aliados con la oligarquía catalana. Además, se formaron redes de gánsters a sueldo y un clima de gran inseguridad política. La industria catalana fabricaba material de guerra destinado a los aliados, sobre todo a Francia, lo que llevó a redes de espionaje y chantaje a intentar cortar este sector industrial. Como resultado de esta serie de luchas y chantajes se produjo el atentado que inspira el título de la novela: el asesinato del fabricante de armas José Alberto Barret y Monet.

Algunos autores dicen que existe cierta relación entre los años 1917 y 1975, de esta forma Eduardo Mendoza recurre al pasado para reflejar el propio presente: un estado en descomposición, atentados terroristas, movimientos sindicales, ejecuciones, etc.